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Soy Joven, No Gilipollas

La relación con nuestros padres no siempre es fácil. Pasamos de la niñez, donde hacemos todo los que nos dicen sin rechistar (porque pensamos que nuestros mayores son poco menos que superhéroes) a la juvented, una época que nos cuestionamos todo lo que pasa a nuestro alrededor.

Nos hacemos preguntas sobre dónde queremos ir, qué hacer con nuestras vidas, cuáles son los caminos que debemos de tomar. Y empezamos a tomar decisiones de forma individual, dejándonos aconsejar pero no dirigir.

Ese cambio interior, es difícil de comprender para nuestros padres, que siguen viéndonos como niños. Y tampoco es fácil para el resto de la gente adulta que nos trata, que no para de decirnos cosas como “a ver cuándo te haces mayor”.

Ya sé que no soy una mujer mayorcita, que estoy en periodo de formación. Asumo que es una época de cambios, pero ya no soy una niña ni mucho menos gilipollas.

Pido desde aquí a toda esa gente, que no me hable como si no les entendiera y que hagan un esfuerzo por ponerse en mi piel.

Somos de otra generación y por tanto tenemos una manera diferente (que no peor de hacer las cosas). Nos gustan las redes sociales, tenemos nuestra propia cultura, nuestra música, nuestra moda. Ni mejor ni peor: DIFERENTE. Somos los que marcaremos el futuro, somos la nueva generación: la generación millennial.

Quizás nos falte experiencia, pero nos sobran ganas. Y entiendo que los adultos nos vean con recelo, con cierto miedo, porque las cosas están cambiando muy rápido, y ellos tienen problemas para entenderlas.

Pero desde aquí les digo que no se tienen que preocupar, que aunque parezca que somos despreocupados, somos unos jóvenes comprometidos que simplemente se sienten libres.