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¿Solo Te Enamoras De Verdad Una Vez? La Leyenda De La Mariposa Blanca

Algunos dicen que solo te enamoras de verdad una vez, que todas las que vienen después no son más que un recuerdo, una copia de lo que un día fue, de una historia única. F. Scott Fitzgerald escribió en El Gran Gatsby: “Existe todo tipo de amor en este mundo pero nunca el mismo amor dos veces”. ¿Y si fuese cierto? ¿Y si el verdadero amor fuese único? ¿Y si nunca volviésemos a sentirnos como con ese al que un día dejamos ir?

Cuenta una leyenda japonesa que un anciano Takahama vivía en una casa detrás del cementerio del templo de Sozanji. A pesar de ser muy amable y querido por sus vecinos, algunos le consideraban un poco loco por el hecho de nunca haberse casado ni tener un contacto íntimo con una mujer.

Entonces, un día de verano enfermó, tanto que su hermana y su sobrino llegaron para cuidarle y brindarle comodidad durante sus últimas horas, pero mientras observaban a Takahama quedarse dormido, una gran mariposa blanca voló en la habitación y se apoyó en la almohada del anciano.

Trataron de alejarla, pero regresó tres veces, como si se resistiese a dejar al anciano. Luego la mariposa perseguida por el niño se alejó el jardín y de allí al cementerio, para posarse sobre la tumba de una mujer y luego desaparecer misteriosamente. El niño examinó la tumba de la joven y leyó el nombre de “Akiko” escrito en ella, junto con una descripción que narraba cómo había muerto cuando tenía 18 años. La tumba estaba cubierta de musgo ya que tenía 50 años pero también estaba rodeada de flores.

Cuando el joven volvió a la casa se encontró con que Takahama había fallecido, se dirigió a su madre y le contó lo que había visto en el cementerio. ¿Akiko? murmuró su madre y le dijo; “cuando tu tío era joven se iba a casar con ella, pero Akiko murió de tuberculosis poco antes de la boda. Por eso su tío nunca quiso casarse y decidió vivir siempre cerca de su tumba”.

Es mejor haber amado y haber perdido que no haberlo hecho nunca

Durante 50 años se había mantenido fiel a su voto, manteniendo en su corazón todos los recuerdos de su único amor. Cada día, Takahama iba al cementerio y oraba por su felicidad, dejando flores en su tumba, pero cuando Takahama enfermó y ya no pudo hacerlo. Entonces, Akiko, en forma de una mariposa blanca, se hizo presente para acompañarlo y ahora han vuelto a reunirse, para estar juntos por toda la eternidad.

Takahama siguió enamorado toda su vida de Akiko. Él tuvo la suerte de conocer al amor de su vida durante su juventud, aunque después la perdiese. Al final es mejor haber amado y haber perdido que no haberlo hecho nunca. Hay amores que nos marcan a fuego y si por vuestra cabeza pasa ese nombre sabéis de lo que hablo, sin embargo, eso no significa que esa sea la definitiva, la verdadera. Quizá todavía no has conocido a tu mariposa blanca.

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