Saltar al contenido

Del Pasado No Se Vive, Se Aprende

Mirar mucho a nuestro pasado puede ser peligroso.

Cuando una rebusca en su memoria, se encuentra con 2 tipos de momentos, los memorables que no se quieren olvidar y los momentos duros que queremos dejar atrás.

Nuestras experiencias positivas en el pasado son un arma de doble filo. Si son cosas difíciles de repetir, cosas que el propio paso del tiempo nos impide volver a disfrutar, nos pueden generar la sensación de que nuestro presente no es tan bueno como debería. Se oye a mucha gente hablar de lo bien que se lo pasaba ese verano, o lo mucho que le gustaba ese novio. Se olvidan de que el verano que viene puede ser incluso mejor y de que el hombre de tu vida aún está por llegar.

Cuando pensamos en nuestras desgracias demasiado, no aprendemos de ellas, conseguimos que esa herida siga sangrando y que no se cure nunca. Nos arrepentimos, queremos borrar eso que dijimos.

Nos olvidamos de que borrar nuestras huellas no sirve de nada. Lo que nos vale es que aprender de nuestros errores y luego enterrarlos para siempre.

Nos cuesta recordar cada día, que lo mejor está por venir. Que aquellos días que vivimos están endulzados por nuestros recuerdos.

Es complicado no atascarse en los recuerdos, pero es importante no olvidar que del pasado no se vive, del pasado se aprende.