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Carta A Todos Aquellos Que Me Llamaron Feminazi

Todos y todas que me llamasteis feminazi,

He de deciros que lo siento pero no os habéis salido con la vuestra. Y digo “lo siento” porque mis padres me enseñaron a ser educada.

Vuestra manera de desprestigiarme ha fracasado por completo. Intentasteis con un término del que desconocíais su procedencia acabar con un movimiento, con una ideología, pero lo único que conseguisteis es ser más ignorantes y estúpidos cada vez que lo repetíais en voz alta.

En cada ocasión en la que hablaba de las desigualdades laborales entre mujeres y hombres, me llamabais feminazi. Cuando mencionaba el techo de cristal, feminazi. Cuando simplemente decía “sociedad patriarcal”, feminazi. Cuando hablaba de la educación y de la violencia de género, feminazi. Cuando protestaba por los estereotipos de las mujeres y de su imagen en los medios, feminazi. Incluso cuando simplemente daba mi opinión de las relaciones de pareja, feminazi. Feminazi. Feminazi. Feminazi. Una y otra vez. Sin realmente importar lo que dijese, solo por mencionar esos conceptos. La mayoría de las veces ni siquiera escuchabais para ver si estaba o no de acuerdo con ellos.

Nunca os creí. De hecho, a veces hasta me resultaba gracioso la cantidad de idiotas desinformados que hay en este mundo. Sin embargo, no lo es en absoluto. Es bastante triste. Resulta deprimente que una gran parte de la población asocie el feminismo con el odio a los hombres. Porque lo cierto es que hay muchas corrientes feministas con diferentes conceptos así que os invito a que primero nos informemos todos antes de lanzarnos cuchillos los unos a los otros.

Hoy voy a hacer algo por vosotros, para que por lo menos la próxima vez que me llaméis feminazi sepáis el porqué. Este fabuloso término nació en la década de los 90 y se popularizó gracias a Rush Limbaugh, un conservador estadounidense, que hizo famosa la palabra para luchar contra todas aquellas mujeres que pedían el control sobre su fertilidad y embarazo. Por lo visto, a Limbaugh le pareció estupendo comparar la lucha feminista para legalizar el aborto con el Holocausto de Hitler. Por lo tanto, feminazi es una mujer que odia a los hombres y desea exterminarlos de la faz de la Tierra.

“Mientras más hablo de feminismo, más entiendo que luchar por los derechos de las mujeres es para muchos sinónimo de odiar a los hombres. Feminismo, por definición, es creer que tanto hombres como mujeres deben ser iguales en derechos y oportunidades”: Emma Watson en su discurso “He for She” como Embajadora de Buena Voluntad de la ONU.

Bien, podéis no creer en el feminismo, porque al fin y al cabo es una ideología como cualquier otra. Creer que es algo del pasado. Que fue algo necesario en su momento para lograr el voto femenino, entre muchas otras cosas, y que en la sociedad actual los hombres y las mujeres somos iguales. Una postura totalmente válida y fundamentada.

Este artículo no va de discutir sobre los conceptos feministas ni sobre las diferencias entre los hombres y las mujeres, va sobre el término “feminazi” y cómo una palabra puede quitarte la razón porque lo que sí es cierto es que el feminismo no se concibe como el odio a los hombres.

Así que podéis hacer lo que os venga en gana. Podéis seguir llamándome feminazi y pensar que soy una violenta y resentida odia-hombres, pero cuando lo hagáis recordad que no estáis utilizando ningún argumento. Tan solo estáis repitiendo una palabra que no significa nada una y otra vez como hacen las ovejas. Haceros un favor y ahorraros un término que os desprestigia y lo único que consigue es que deje de escucharos al instante. Argumentemos con hechos, ideas y conceptos, no con palabras que solo fomentan violencia.